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El derecho a tener derechos

¿Qué se conmemora el 10 de diciembre?

Un día como hoy, hace muy poquito, solo 73 años, se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se trató de una hoja de ruta para garantizar la libertad, la igualdad y la dignidad de las personas en todos los lugares del mundo y al día de hoy mantiene sentido ante las constantes ofensas a la humanidad que aún suceden a lo largo y ancho del globo. El documento enumera un conjunto de derechos que deberían ser protegidos; algunos más obvios como el derecho a la vida, a la libertad o a la educación; otros, en cambio, mucho menos evidentes, como el derecho a elegir el lugar de residencia y circular, o a expresar las ideas libremente.

El pliego fue adoptado por la Asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pero no era todavía vinculante para los Estados, es decir que no era obligatorio respetar los derechos enunciados. Recién tres décadas después se alcanzó cierto consenso y comenzaron a suscribirse una serie de tratados internacionales vinculantes para los países firmantes. A nivel regional, contamos con otro instrumento de relevancia como es la Convención Americana de Derechos Humanos, que tiene dos mecanismos de protección relevante para todo Latinoamérica: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). 

Este día, para la Argentina, tiene una doble significación porque también se conmemora el regreso a la democracia y el fin de la última dictadura cívico militar que violó sistemáticamente los derechos humanos. En plena dictadura, un Informe de la CIDH concluía que en nuestro país que se vulneraba el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la justicia y proceso regular, a la libertad de opinión y un largo etcétera.

Luego, la lucha de los organismos de derechos humanos por memoria, verdad y justicia, la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, los Juicios a las Juntas y el reinicio de las causas de lesa humanidad en los últimos años, han dado cuenta cabal de la atrocidad con la que actuó el aparato estatal contra la población civil y de las consecuencias que trajo aparejadas la pérdida del estado de derecho. En nuestro país ha quedado demostrado que existió una represión administrada, tecnificada, extensiva y planificada que tuvo como particularidad la utilización de toda la estructura estatal y un aparato clandestino que operaba de forma paralela dando lugar a lo que luego se denominó terrorismo de Estado.

Nuevos desafíos

Por estos días, la Argentina fue elegida para presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Por primera vez, nuestro país va a conducir el órgano rector de la materia a nivel mundial y tendrá la oportunidad de articular con la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, la chilena Michelle Bachelet. Además, el mes pasado, la Asamblea de la Organización de Estados Americanos seleccionó como Jueza de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a la argentina Verónica Gómez.

Se trata de grandes oportunidades para el cono sur, que otrora fuera objeto del Plan Cóndor y sitio de las dictaduras más sangrientas, y que hoy se erige -con Argentina a la cabeza- como ejemplo de desarrollo de políticas públicas, cuerpo normativo y jurisprudencial para la impartición de justicia y la recomposición del tejido social e institucional democrático. Es un buen momento para dar un paso al frente y proponerse el nunca más a un conjunto de vulneraciones de derechos que se producen casi cotidianamente y que se están convirtiendo en “parte del paisaje” latinoamericano. Todavía existen otros escándalos éticos que nos proponen el desafío de repensar en la garantía de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales por parte del Estado y el compromiso de la sociedad civil en la promoción de políticas públicas con perspectiva de derechos humanos.

Si bien queda claro que la vigencia de los derechos humanos ha sido quebrantada en numerosas ocasiones con posterioridad a la Declaración de 1948, resulta preciso sostener su utilidad para promover la justicia, la libertad, la verdad y la dignidad donde quiera que se nieguen. Son evidentes los avances en cuanto a su reconocimiento y aplicación en muchos países, sin embargo, continúa siendo un ideal, una utopía.

“Ella está en el horizonte —dice Fernando Birri—. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.” (Galeano, E. Las palabras andantes, 1998)

Aún queda pendiente declarar el derecho a soñar y luchar por un mundo mejor.

Roberto Salim – Lic. En Ciencia Política y Administración Pública. Docente e investigador universitario. Doctorando en Ciencias Sociales. Área de Democracia y Derechos Humanos –  INTEGRAR

M. Ailen Ferraris Michel – Abogada. Investigadora universitaria. Programa Acompañamiento Migrante- INTEGRAR

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Hay por delante todo un mañana

Hoy, inicio del mes de noviembre de 2021, comienza la COP-26 en las verdes tierras de Escocia. Una nueva edición de la reunión cumbre periódica de líderes políticos y gobernantes del mundo, en busca de lograr y consolidar mecanismos  para afrontar con alguna perspectiva de éxito la creciente crisis socio-ambiental, de proporciones inéditas.

Una crisis social y ambiental de una magnitud y profundidad tal, que ya la misma ONU escenifica como de nivel de extinción, a la cual han precipitado al planeta la acumulación de desatinos que viene cometiendo a escala global el sistema organizativo social, productivo y económico dominante denominado capitalismo, en su etapa actual, conocida como neo-liberalismo.

Un sistema que, en aras de acumular a cada minuto una obscena cantidad de riqueza en cada vez menos manos, sume a la mayor parte de la población humana mundial en la más absoluta pobreza y desesperanza, y al conjunto de las especies que habitamos el planeta a la amenazante realidad, cada vez más palpable, de un nuevo y devastador episodio de extinción masiva.

Las consecuencias palpables del tremendo impacto que está teniendo la utilización indiscriminada de insostenibles prácticas extractivas y de explotación intensiva y arrasamiento de ecosistemas enteros, asistidas por dispositivos tecnológicos a cada momento más eficientes en su poder destructivo, son ya inocultables hasta para el enorme andamiaje de distracción mediática.

A pesar de las cada vez más numerosas y fuertes evidencias de catástrofes climáticas inéditas, de las hambrunas masivas extendidas en un mundo que produce alimentos en exceso y los descarta diariamente, de países enteros arrasados por sequías extenuantes, olas de calor mortales en veranos cada vez más severos y largos, la aparición y surgencia de enfermedades desconocidas por modificación de patrones ambientales, las acciones de los gobiernos y la organizaciones internacionales se muestran aún insuficientes y retoricas, como interpretando otra partitura.

Cada vez son más numerosas las voces que desde las organizaciones sociales, científicas, religiosas y civiles, desde los colectivos internacionales y locales organizados, reclaman acciones más drásticas y definitivas a los responsables y los líderes políticos y económicos mundiales para cambiar el rumbo de desastre global, el precipicio ya demasiado cercano al que nos precipita velozmente el tren del capitalismo neoliberal.

¿Podrá esta COP-26, esta nueva oportunidad de debate y exposición de posiciones de los decisores gubernamentales mundiales, superar su situación de escenografía declamatoria, y asumir el rol que se le reclama cada vez con mayor claridad? ¿Podrá poner en caja a los poderes económicos hegemónicos y obligarlos a las modificaciones imprescindibles al sistema económico, productivo y social imperante, de manera de poder modificar el actual rumbo evidentemente insostenible? ¿Podrá, sobre todo, hacerlo con la velocidad y la profundidad necesarias? ¿Podrá modificar a tiempo el presente paradigma civilizatorio de destrucción garantizada? ¿Podrá establecer un sistema más humano, más sustentable, con mayores niveles de distribución de las riquezas, que cambie el eje del sistema desde la acumulación indiscriminada en manos de unos pocos a la distribución de lo estrictamente necesario a las manos de todos? ¿Alumbrar un sistema duradero que además de satisfacer las necesidades de todos los seres humanos, lo haga en condiciones de armonía sustentable con los demás seres que habitan el planeta?

Es el desafío más urgente para la actual generación. Un desafío que adopta ya la condición de definitivo. Un desafío que debemos aceptar con convicción, con esperanza pero con urgencia.

Los líderes mundiales tienen a partir de mañana una nueva  oportunidad de asumir las responsabilidades apremiantes que su posición les demanda.

Más que nunca, el destino de un planeta entero depende de que no hagan lo de siempre. No parece quedar más espacio para juegos escenográficos, para discursos ensayados que detrás de sus calculados golpes de efecto, justifican dos años más de tolerancia e inacción ante la profundización inexorable de la crisis social y ambiental.

Otras especies hegemónicas han afrontado, en varias ocasiones en el pasado del planeta, crisis terminales, divisorias que no pudieron o no supieron afrontar, que determinaron su ocaso y su extinción. Quedan numerosas pruebas en el registro geológico de que alguna vez existieron. No podemos saber con certeza si supieron, si en las últimas etapas de su existencia pudieron comprender lo que les estaba sucediendo, si pudieron intentar alguna reparación, si esa oportunidad les fue concedida.

Sí podemos ser conscientes de que a la Humanidad esa opción se le presenta como posible. Sí está alcanzando a comprender las líneas centrales, las tendencias que precipitan y la acercan al acto dramático de la extinción. Y aparece con claridad que las soluciones posibles, las acciones urgentes que modifiquen el rumbo de extinción en marcha están en sus manos.

Las grandes mayorías deberán tomar el control, deberán lograr que las minorías hoy hegemónicas, que  imponen con violencia un sistema totalmente inviable, dejen de tomar las decisiones y de precipitar al planeta hacia el desastre.

El momento es este. Y queda poco tiempo.

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Repensando la diversidad cultural

12 de octubre

Para el mendocino Enrique Dussel el problema de América Latina es la necesidad de una
descolonización cultural, el poder pensar y entender la historia desde las cercanías.

En un cambio de paradigma y centrándonos en América Latina hoy se conmemora el
Día de la Diversidad Cultural. Antaño, este día era el triste recordatorio de la invasión a América
perpetrada a partir del 12 de octubre de 1492 por parte de Europa.

Hoy nuestro continente se re-piensa así mismo, se analiza, se estudia y se mira desde una
perspectiva propia, con paradigmas propios. Incluso, se nombra así misma desde diferentes manera,
como ya lo hiciera antaño José Martí con «Nuestra América» o como lo hacen las nuevos discursos
populares con «Abya Yala», término motivado por Takir Mamani.

Nuestro continente está vivo y da cuenta de ello. Mirarnos es imprescindible.

La resignificación de la fecha, nos permite pensar nuevas formas de entender la diversidad
cultural. Desde el Programa Acompañamiento Migrante trabajamos por y para la movilidad
humana segura. Propiciar en pie de igualdad y desde el paradigma de los derechos
humanos la migración es saberla un factor de desarrollo, un valor agregado, una posibilidad
de enriquecer a la sociedad en su conjunto.

Por eso hoy, como todos los días, defendemos el derecho humano a migrar, la posibilidad
del intercambio, el respeto, la empatía, igualdad de derechos y el compromiso con la otredad
como única vía posible de encontrarnos en un mundo cada vez más individualista.

En el constante y arduo desafío de la revolución cultural el encuentro es revolucionario.

PorCentro Integrar

Martes: Asesoramiento personal y presencial

Acompañar a las personas migrantes en su proceso de regularización siempre es un desafío, pero en un contexto de pandemia el desafío es doble.

Desde hace años que llevamos esta labor con dedicación y compromiso, es por ello que para continuar con una dedicación de excelencia nos tuvimos que adaptar a una nueva modalidad de trabajo.

Cada semana nuestro equipo de voluntarixs realiza una atención personalizada y presencial con cada caso que se nos presenta.


Nos debemos cuidar entre todxs, por eso atendemos respetando turnos con cita previa y protocolos por Covid-19.

Si quieres contactarte con nosotrxs, no dudes en mandarnos un inbox o escribirnos un mensaje de wathsapp.

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40° Aniversario de Malvinas...
¿Cómo nos interpela esta fecha?
Augusto @agrillifox , nos comenta cómo se viene desarrollando el posicionamiento político de nuestro país durante los últimos años.
Compartimos una parte de la entrevista

Mes de la Memoria
Hoy a las 19hs, por la plataforma Zoom.
El libro forma parte del trabajo colaborativo de diferentes autoras/es a nivel nacional, entre los que destacamos la participación del Lic. Roberto Salim, miembro del CEyDPP-Integrar.
ID de reunión: 886 5406 6620

Nos sumamos a la lucha colectiva de mujeres y disidencias.
Reconocemos que aún quedan espacios en donde la igualdad y equidad de derechos no es reconocida ni garantizada.
Continuamos trabajando en conjunto por el desarrollo de políticas públicas más equitativas y justas.

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Reconocemos que aún quedan espacios en donde la igualdad y equidad de derechos no es reconocida ni garantizada.
Continuamos trabajando en conjunto por el desarrollo de políticas públicas más equitativas y justas.

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