La opinión en Los Andes de Roberto Salim, representante del Área Democracia y DDHH de INTEGRAR

By 27 septiembre, 2017Democracia y DDHH

El Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública reflexionó sobre la manipulación y criminalización de las prácticas solidarias, comunitarias y cotidianas. Reproducimos la nota publicada en el diario de mayor tirada de Mendoza.

En Mendoza, una mujer estuvo detenida durante varias horas por no tener constancia del pago del boleto de colectivo. Este hecho, una vez trascendido, dio lugar a un fuerte tratamiento político y mediático que culminó en una campaña del Gobierno provincial que reza: “No prestes tu tarjeta, ni pidas a alguien que pague tu boleto”. Difícil de creer, pero es real. No resulta algo aislado, tampoco fortuito; se enmarca en una forma de concebir la seguridad pública, las cárceles y el trato con un determinado sector de la sociedad, que se reproduce a nivel provincial y nacional.

Las declaraciones y acciones políticas de funcionarios con alto grado de responsabilidad así lo confirman. La demagogia punitiva, la administración electoral del autoritarismo y la xenofobia -en este caso fomentada por el gobierno provincial- es el modo de proceder oficial. Esta actitud, ejercida desde el Estado, resulta cuestionable.

Nación y Provincia, la misma línea:  A pocos meses de comenzada la gestión actual, el gobernador Alfredo Cornejo felicitó a un policía por haber matado a un supuesto ladrón, sin haber cotejado cómo fue el hecho, ni las situaciones que desencadena la muerte violenta de una persona. Es preocupante que desde la mayor investidura provincial se fogonee y justifique directamente la violencia policial por sobre la Justicia penal.

Un tiempo después -y en el mismo contexto- el Poder Ejecutivo provincial instala el endurecimiento de las prisiones preventivas, criticado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta política promueve mayores niveles de encarcelamiento y una insuficiente defensa de los detenidos pero no resuelve el problema de la inseguridad. Se trata de una acción como respuesta “efectista” ante la constante presión de los medios y la opinión pública reaccionaria que propone se garantice la seguridad ciudadana a partir de políticas carcelarias punitivistas. Otra vez se profundiza una política que viene aplicándose hace más de 40 años, con evidentes fracasos.

Como dijimos en 2015, todo esto ha producido como resultado: el aumento significativo de personas en las cárceles de Mendoza -4.700 según cifras oficiales, de las 5.213 detenidas- y, al mismo tiempo, el aumento de la inseguridad en la provincia. Cabe mencionar que, desde enero de 2017, el Ministerio Público ha dejado de publicar las cifras de las tasas de delito. Queda claro: gobernar con anuncios ruidosos no está cambiando la realidad a los mendocinos.

En enero de este año, desde la Presidencia de la Nación se dio a conocer la voluntad política de bajar la edad de imputabilidad y el retroceso en el decreto de necesidad y urgencia que criminaliza a los inmigrantes. Este último en coincidencia con la represión ejercida sobre los “manteros” en el Barrio Once y al Pueblo Mapuche en el sur del país. En el mismo mes en Mendoza también hubo represión y desalojo forzoso a trabajadores feriantes en Guaymallén.

Esta línea de pensamiento y acción se vislumbra claramente en las declaraciones del actual candidato a senador nacional Esteban Bullrich. Alcanza con mencionar su referencia a que los niños utilizan el dinero de los planes sociales para comprar balas o su orgullo porque este gobierno tiene un pibe preso más por día. Cuando las manifestaciones del inconsciente se repiten reiteradas veces, hablan de un esquema de pensamiento que se refleja y alimenta del accionar concreto. Es preocupante, más aún cuando hablamos de decisores públicos que condicionan el ejercicio de la ciudadanía.

Cuando se instala un discurso que trata al conciudadano o al vecino como una amenaza, se lo ubica como un “otro”, un extraño, y se llega a justificar cualquier acción en su contra. Esto sucede hasta el extremo de la desaparición de una persona, como es el caso de Santiago Maldonado, ubicando la “ausencia” como parte de una grieta construida políticamente. Así lo ha señalado varias veces la ministra de seguridad Patricia Bullrich, reduciendo el conflicto a una situación de “dos bandos”.

La solidaridad convertida en delito: El extremo de la desaparición de una persona y su pronta estigmatización también se traduce en la manipulación y criminalización de prácticas solidarias, comunitarias y cotidianas. Un ejemplo de esto es la detención de una mujer en Mendoza por no tener el comprobante del boleto.

Quienes usamos el transporte público sabemos que es un valor de los/as mendocinos/as la generosidad de pagar el pasaje a aquellos/as que en ese momento no tienen carga en su tarjeta. Patricia Stibel, una empleada doméstica sin antecedentes, fue detenida durante ocho horas viéndose imposibilitada de tomar sus medicamentos. Básicamente, el motivo es ser parte de una red solidaria de usuarios del transporte público que pareciera que el gobernador quiere desbaratar, como si se tratara de una organización delictiva. Para colmo, pretendió minimizar el hecho de la detención arbitraria argumentando que esa mujer no pertenecía a su partido y que había sido fiscal en las PASO para el Partido Intransigente, como si eso fuera una causal de sospecha o un agravante.

Exponer estos modos de ejercer la autoridad por parte del Gobierno nacional y provincial en representación del Estado, demuestra que no es algo azaroso sino parte de un relato que se recrea en la realidad y la construye.

Las declaraciones expuestas representan un conjunto de intervenciones de representantes del Ejecutivo que, cuando se dan de forma repetida, consciente o inconscientemente, definen y crean prácticas y políticas públicas -o las justifican-, que en vez de tener como fin el bienestar de los/as ciudadanos/as vuelven a poner de rehenes a los/as que siempre más sufren.

Nuestra preocupación reside en que la administración provincial se ubica como productora de dicho discurso y de dichas prácticas, y en ella una serie de instituciones públicas y privadas que se suman a coro (a modo de ejemplo, la última edición del Suplemento U de la UNCuyo con el título “Reinsertar el preso” bajo un caricaturizado birrete a rayas negras y blancas, como los antiquísimos uniformes penitenciarios).

¿Estamos dispuestos a afrontar nuestros desafíos como sociedad con madurez y responsabilidad o continuaremos probando con más mano dura? ¿Nos dejaremos atrapar por anuncios efectistas que tocan nuestros sentimientos más profundos, pero que en nada solucionan nuestra realidad? Dicen que uno no debe hacer siempre lo mismo si busca resultados distintos.

Fuente: https://losandes.com.ar/article/-no-prestes-tu-tarjeta-no-es-un-hecho-aislado

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